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Solo temo una cosa: No ser digno de mis sufrimientos. David Ravelo

Llevas más de tres años encarcelado por un crimen que dices que no has cometido, ¿por qué hicieron todo el esfuerzo de hacer un montaje judicial contra ti?

 

Soy inocente. Por encima de la falsa verdad procesal, está la verdad real. Agotaré todas las instancias del orden nacional para demostrar mi inocencia. Si es necesario, acudiré a las instancias internacionales, como es el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que entre otras cosas, tengo medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, como defensor de derechos humanos y sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica.

 

Dos paramilitares me acusan de haber participado en una supuesta reunión, que nunca existió, con el ex-senador liberal José Arístides Andrade y miembros de las Farc, para supuestamente planear la muerte del funcionario de la Alcaldía de Barrancabermeja, el Ingeniero David Núñez Cala, crimen irremisible ocurrido en abril de 1991. Los falsos testigos Mario Jaimes Mejía, alias «El Panadero», y Fremio Sánchez Carreño, quienes fueron denunciados por las organizaciones de derechos humanos como Credhos y el suscrito, por las masacres ocurridas en Berrancabermeja, como la del 16 de mayo de 1998, por la cual fueron condenados a más de 40 años de cárcel. Las declaraciones amañadas de estos dos criminales son las «pruebas» testimoniales que presenta la Fiscalía en mi contra. Como dice en sus escritos el filósofo Lucio Anneo Séneca: «muchos mienten para engañar y otros porque están engañados».

Todas las pruebas documentales muestran inocencia, incluyendo una fotografía según el falso testigo, alias «El Panadero», afirmó que David Ravelo aparecía reunido con varios guerrilleros; quedó claro que quién aparece en esa fotografía es el periodista de Vanguardia Liberal, Miguel Ángel Rico García, en el marco de un Proceso de Paz. Las ordenes del batalla del Ejército, DAS y CTI para la fecha de los hechos, estas instituciones certifican que el nombre de David Ravelo en ningún momento ha sido relacionado con grupos al margen de la ley.

Inclusive la descripción física que hizo alias «El Panadero» de David Ravelo, en diversos momentos procesales, no concuerda con mi aspecto físico y morfológico. Está claro que no me conocía.

Otro falso testigo es Fernando Barbudo, al que el Fiscal criminal William Pacheco le ofreció una casa para que declara en mi contra. Se demostró que para la fecha de los hechos que se me acusa tenía 9 años de edad y quedó claro que estaba mintiendo como los otros falsos testigos.

En el proceso también quedó claro, según el testimonio del abogado Pedro Gilberto Niño, procesado por el caso de DMG, quien afirmó que Fremio Sánchez, delante de otros presos en el patio 7 de la Picota, les confesó que él (Fremio) no había participado de ese hecho criminal y que solamente estaba avalando lo que le dijera alias «El Panadero».

También Fremio Sánchez reconoció en la Audiencia del Juzgamiento que estando en las Bacrim, entraba a la cárcel de Itaguí para hablar con alias «Julián Bolívar», sería que la Juez y los magistrados del Tribunal compulsaron copias para que investigaran a alias «Julián Bolívar», lo dudo.

Sin duda, que con este montaje descarado, me están cobrando por toda una vida dedicada a la defensa de los derechos humanos. Pero el hecho concreto radica por haberme atrevido a denunciar una reunión secreta, donde en un video aparece Álvaro Uribe Vélez reunido con varios paramilitares de Barrancabermeja, en el municipio de Puerto Berrío (Antioquia). Este video me lo hizo llegar un periodista desde EEUU, este hecho lo denuncié por los diferentes medios de comunicación a nivel nacional. Por lo anterior, a comienzos del año 2008, montaron un comando paramilitar para asesinarme, me salvó la Mapp-OEA, que para esa época tenía sede en Barrancabermeja, en dos ocasiones me alertaron del atentado criminal contra mi vida, el 11 de febrero y el 17 de febrero de 2008. Hicimos un escándalo nacional e internacional; por ello cambiaron de estrategia y decidieron judicializarme y es así que el 17 de abril de 2008 alias «El Panadero» denunció en Justicia y Paz, en Medellín, la falsa y susodicha reunión; claro que todo salió de la Fábrica Nacional de testigos como es la cárcel de Itaguí.

El Fiscal, de apellido Amaya, que llevó el proceso en Barrancabermeja se abstuvo de vincularme al proceso por no encontrar ninguna prueba en mi contra y sí vinculó al criminal alias «El Panadero», pero de manera sospechosa, el 25 de marzo de 2009, por orden del Fiscal General Mario Iguarán, el proceso fue trasladado para Bogotá y se lo asignaron al Fiscal 22 antiterrorismo, William Pacheco Granados; desde ese momento comenzó todo un mar de irregularidades y arbitrariedades, donde se violó de manera flagrante el debido proceso y el derecho a la defensa. Claro, mucho tiempo después se descubrió que este Fiscal, William Pacheco, era un criminal que desapareció el 6 de marzo de 1991 al joven Guillermo Parra Hurtado, en Armenia, siendo éste teniente de la Policía y por ese crimen de lesa humanidad, como es la desaparición forzada, fue destituido por la Procuraduría y condenado penalmente por la Justicia Penal Militar. Este criminal de William Pacheco no podía posesionarse ni cumplir funciones de Fiscal, porque la ley 270 de 1996, artículo 150, numerales 5 y 6, tajantemente se lo prohibió. Más, sin embargo, un violador de los derechos humanos, como es William Pacheco, investigó a un defensor de los derechos humanos; ese era mi juez natural, qué descaro.

Otro hecho irregular fue el del investigador del CTI que llevó mi proceso, Jairo Salazar Medina, quien fue destituido de la Armada Nacional cuando era teniente por actos de corrupción, el 6 de marzo de 1992, así lo denunció El Tiempo. Este elemento estuvo en Barrancabermeja como miembro de la Armada Nacional en la época de la tenebrosa Red 07 de la Armada, que entre otras cosas, el suscrito descubrió y denunció cuando uno de sus integrantes, de nombre Carlos Alberto Vergara, me confesó la cantidad de asesinatos cometidos en Barrancabermeja. Denunciamos a través de Credhos y el Ccajar esa situación criminal. Asesinaron a cerca de 100 personas, entre ellas al dirigente sindical de la USO Manuel Gustavo Chacón, y el homicida fue el suboficial de la Armada, Francisco Pérez, condenado a 16 años de cárcel por este hecho, quien era subalterno del señor Jairo Salazar Medina. Qué tal esta coincidencia.

Cuando me llevaron a la etapa del juicio, me nombraron una Juez de Carrera, pero de manera sospechosa la cambiaron y nombraron a una Juez de contrato fijo, es decir, temporal; esta Juez llevó el proceso y actuó como un caballo perchero, siempre con la intencionalidad de condenar. Desconoció todas las pruebas a mi favor. Claro que después la nombraron en provisionalidad juez en Barrancabermeja.

Luego se hizo la apelación ante el tribunal de Santander, donde solicitamos la absolución y la nulidad del proceso, por lo del fiscal criminal. Tengo conocimiento que el 8 de agosto de 2013 el magistrado ponente firmó la providencia absolutoria, pero por arte de magia se cambió y también cambiaron a otro de los magistrados. Esas irregularidades demuestran que existe una mano invisible muy poderosa que ha actuado de manera subrepticia detrás del montaje.

Me aplicaron la muerte física, la muerte política y la muerte judicial, pero como dijo alguien: «solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos». Y a cabalidad que estoy soportando con dignidad todo este mar de arbitrariedades y para ello recuerdo las palabras de Che Guevara: «Vámonos, derrotando afrentas».

¿Cómo viviste la adaptación de una vida activa como defensor a una entre rejas?

Fui detenido el 14 de septiembre de 2010 y el 15 de septiembre me trajeron a la cárcel Picota, al patio de funcionarios públicos. Al mes de estar detenido se realizaron elecciones democráticas en el Patio para elegir al representante al Comité de Derechos Humanos y fui elegido por una inmensa mayoría. Es decir, seguí tras las rejas cumpliendo con esa función de defensor de derechos humanos de los internos y sus familiares e interlocutando con las autoridades penitenciarias, esa siempre ha sido mi labor y aquí en el encierro la estoy cumpliendo. Es lo que he hecho toda mi vida.

Cuéntanos como es un día típico para ti.

El hecho de haber salido de repente de mi tierra caliente para venir a una tierra fría fue un cambio brusco, pero me adapté. Madrugo como lo hacía en Barranca, me alisto, desayuno, llamo a mi familia, (me retroalimenta al escucharlos), hablo con los internos, defiendo sus derechos, doy opiniones, leo y escribo. En horas de la noche aprovecho la soledad y el silencio para escribir mis poemas.

¿Cómo es la actitud de las otras personas de tu patio frente a ti?

De respeto y reconocimiento. De hecho en tres oportunidades he sido elegido democráticamente como representante del Patio al Comité de Derechos Humanos. El hecho de defender sus derechos y de propugnar por la solución pacifica y dialogada de los problemas que se presentan en el patio, eso creó convivencia. Existe un buen ambiente de entendimiento y de mucho respeto.

¿Cómo es la situación de tu familia desde que has sido condenado?

Mi familia siempre ha sido un ejemplo de unidad, sobre todo en estos momentos difíciles está muy unida. Eso me trasmite mucha fortaleza. El hecho de estar encarcelado siempre ha sido muy duro para mi familia, sobre todo sabiendo de mi inocencia.

Quienes sufren más son mis hijos menores de edad:  Juan David cuando fui detenido tenía tres años y siempre le preguntaba a la mamá que cuando iba a regresar su papá y siempre soñaba que su papá había regresado para no irse más. Cuando mi señora me contaba, se me partió el corazón. Tengo una hija de 10 meses, que al cumplir seis meses la conocí, pero siempre hablo con ella, inclusive desde que nació la he visto crecer sin estar presente, la fuerza del amor y cariño te hace traspasar muros, distancias y el pensamiento vuela como el viento, para visitar y proteger a tus seres queridos. Los otros hijos David, Leidy y Nadith siempre me han brindado su comprensión y apoyo, al igual que mi señora, mis hermanos, mi papá y demás familiares.

A propósito de mi familia, recuerdo a mi madre Berta, que era un ser angelical. El 16 de julio de 2009 mi madre se encontraba hospitalizada y yo me dirigí camino a la clínica cuando de repente recibí una llamada de los compañeros de la USO, donde me informaron que una manifestación de los obreros petroleros fue agredida por la Fuerza Pública. Inmediatamente me dirigí a la puerta de la refinería, donde escuché a los manifestantes y los acompañé hasta el puesto de policía del muelle, hablé con un capitán y este se dispuso a soltar a los dos detenidos, cuando de repente apareció una tanqueta con miembros del Esmad al mando de un mayor y se formó toda una batalla campal y quedé en medio de los gases lacrimógenos de la policía y las piedras de los manifestantes. Hablé con el mayor, los ánimos se calmaron, llamé al coronel de la policía, al alcalde, personero y defensor del pueblo. Hicimos una reunión y se acordó liberar a los detenidos y luego servimos de garantes para que los obreros entraran a trabajar, eso terminó cerca de las 2 de la tarde. Cuando iba de regreso a la clínica recibí una llamada de mi hermana, llegué a la clínica y encontré llorando a mis hermanos; mi madre había fallecido. Entré al cuarto, hablé con mi madre le pedí perdón por no estar con ella los últimos instantes de su vida, tuve sentimientos encontrados, reflexioné y pensé que mi madre descansó en paz, sabiendo que su hijo se encontraba en una labor humanitaria ayudando a resolver los conflictos de manera pacífica. Siempre ha estado presente en mí el interés general por encima del interés particular, esa es la loable actividad de los defensores de los derechos humanos, en ocasiones sacrificamos a nuestros familias por apoyar y ayudar a la comunidad.

¿Conoces a más personas que están siendo acusadas o que han sido condenadas por crímenes que no cometieron?

Claro, aquí he tenido la oportunidad de conocer muchos casos de montajes judiciales, como el caso de la gente de Urabá, que fueron acusados por el fiscal criminal William Pacheco; ellos salieron en libertad. Recientemente salió en libertad un señor, de apellido Murillo, que también fue acusado por este fiscal criminal y salió absuelto. También conozco casos de miembros de la Fuerza Pública que han sido víctimas de falsos positivos judiciales, producto del enfrentamiento con sus superiores o simplemente los utilizaron como chivos expiatorios.

Es bueno resaltar los casos del concejal de Rivero Huila, Gil Trujillo, que por haber sobrevivido quedando herido en la masacre perpetrada por la guerrilla, de manera perentoria, el presidente Uribe por la fecha prácticamente dé la orden de investigarlo y le hicieron todo un montaje judicial, lo condenaron. El caso del Alcalde de Morales (Sur de Bolívar), Marcelo Rinconez, quien fue víctima de un montaje judicial de sus contradictores políticos y para ello utilizaron un falso positivo judicial de parte de la Fiscalía con testigos falsos y lograron encarcelarlo.

Siempre que venimos a visitarte a la cárcel de La Picota, aquí en Bogotá, estás muy animado, ¿cuál es tu secreto?

El estar seguro de mi absoluta inocencia, me da fuerzas para tener la moral en alto y energías positivas. La vida continúa y seguiré con la frente en alto sin desfallecer porque el futuro y mi familia me esperan. El poeta español Miguel Hernández escribió un lindo poema que lo tituló: «Antes del odio»:

No, no hay cárcel para el hombre

No podrán atarme, no.

Este mundo de cadenas

Me es pequeño y exterior.

¿Quién encierra una sonrisa?

¿Quién amuralla una voz?

En este encierro, ni la sonrisa, ni la esperanza y el optimismo, no lo van a destruir como le digo a mi familia, adelante porque el futuro nos pertenece.

¿Qué significa la poesía para ti? ¿Cómo llegaste a ser poeta?

Quiero aclarar que no me considero poeta, sencillamente intento escribir poesías, que seguramente el tiempo las va mejorando. Albert Einstein decía que al ser humano en momentos de crisis le surge la creatividad. Espero que esa creatividad vaya surgiendo y vaya mejorando. Frente a la definición de poesía, el poeta Miguel Hernández dice: «Una bella mentira fingida. Una verdad insinuada. Solo insinuándola no parece una verdad mentira».

En Barrancabermeja escribía artículos de opinión en los diferentes periódicos de la ciudad, siempre me ha gustado escribir, como también siempre me ha gustado defender los derechos humanos de los demás.

Escribo sobre lo cotidiano, sobre esos temas elaboro mis poesías. Sobre el amor, el sufrimiento, sobre la alegría, sobre el presente, sobre el futuro siempre escribo sobre temas de interés general y particular. La poesía se convirtió en mi refugio y en la forma de transportarme rompiendo ataduras y cadenas. La poesía me libera del encierro.

Si pudieras volver al pasado y cambiar algo, ¿lo harías?

El pasado es la historia, sucesos de impunidad, de exclusión y falta de garantías para los dirigentes sociales y de oposición, donde el terrorismo de Estado dejó una estela de violencia y sufrimiento para la población. Actúo en el presente para que esa historia no se repita en el futuro. El futuro de nuestros hijos y las nuevas generaciones debemos construirlo perseverando en la lucha, para que los niños lloren, pero de felicidad y alegría. El futuro es la esperanza donde no se criminalice y penalice el pensar diferente. El futuro es de la paz, donde la justicia social sea un imperativo, para que se conjugue la paz concreta y la paz abstracta.

Si tuvieras la oportunidad de decirle algo a la comunidad internacional, ¿qué sería?

Agradecer a todas las organizaciones internacionales que me han honrado con su solidaridad, como el caso de PBI, que han hecho posible que mi caso se conozca en el mundo, y de recibir ese apoyo permanente que me fortalece cada día. La comunidad internacional debe saber que en Colombia, el terrorismo de Estado y sus paramilitares desplazaron a más de cinco millones de personas, robándoles millones y millones de hectáreas de tierra. Que en este país salen miles y miles de refugiados a otros países producto del conflicto armado. Que la paz es posible, en la medida que se depure a la Fuerza Pública y su terrorismo de Estado. Que en este país se persigue a la gente por sus ideas como en mi caso y miles y miles de presos políticos y de conciencia que existen en el país. En Colombia a los defensores de derechos humanos se nos aplica la muerte física, la muerte judicial y ahora la muerte política. Esa es la forma de combinar la clase dominante, la persecución política, judicial y física. Aquí se viola permanentemente los derechos humanos por eso pretendan neutralizar a los defensores de derechos humanos.

 

 

 

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